Satélites en HF

A principios de los años 90, muchos radioaficionados descubrimos que podíamos trabajar satélites… ¡sin necesidad de grandes equipos ni antenas rotativas! Así conocí los satélites RS-12 y RS-13, poco después de obtener mi licencia, cuando mi acceso a las bandas estaba restringido a la banda de 80 y 10 metros (en fonía). Lo que parecía una limitación terminó siendo una puerta a un sistema de comunicación muy curioso.

🛰️ RS-10 y RS-11

Antes de los RS-12/13, ya funcionaban los RS-10 y RS-11, lanzados en octubre de 1987. Estos transpondedores iban a bordo del satélite COSMOS 1861 y ofrecían modos como el modo A (uplink en 2 metros, downlink en 10 metros), además del modo K en ocasiones.

Para muchos, estos satélites fueron una iniciación al mundo de los contactos vía satélite. Aunque su tecnología era similar a la de sus sucesores, el RS-10 se convirtió en un favorito por su estabilidad y facilidad de uso. Años más tarde, cuando ya no estaban operativos, muchos operadores seguían recordándolos como una etapa bonita de la radio vía satélite. Aquí tenéis algunas referencias a este satélite.

🛰️ RS-12 y RS-13

Lanzados el 5 de febrero de 1991 desde el cosmódromo de Baikonur, RS-12 y RS-13 eran transpondedores para radioaficionados instalados como cargas útiles en el satélite COSMOS 2123. Formaban parte del programa Radio Sputnik (RS), y su misión era ofrecer comunicación satelital accesible a radioaficionados de todo el mundo.

Lo más interesante de estos satélites era su capacidad para operar en modos de HF, particularmente el modo K, que permitía realizar contactos subiendo en 21 MHz (banda de 15 metros) y recibiendo en 29 MHz (10 metros). Su simplicidad técnica los hacía ideales para novatos… como yo. Aquí tenéis algunas referencias a este satélite (en castellano 🇪🇸).

Representación del RS-12/13 (no encontré muchos recursos online).

Representación del RS-12/13 (no encontré muchos recursos online).

📡 ¿Qué es el modo K?

Cuando hablamos del modo K en satélites de radioaficionados, muchos piensan automáticamente en la típica combinación de frecuencias: subida en 21 MHz (banda de 15 metros) y bajada en 29 MHz (10 metros). Pero pocos saben que la «K» no es arbitraria: viene de «Kaluga» (a veces transliterado como «Keluga»), una ciudad rusa con gran tradición en el desarrollo aeroespacial y sede de parte del equipo que trabajó en estos satélites.

🇷🇺 En ruso, “K” se refería a Калуга (Kaluga), como tributo a uno de los centros técnicos vinculados al programa soviético de satélites RS (Radio Sputnik).

⚙️ Características del modo K
  • Uplink (transmisión al satélite): 21.210 – 21.250 MHz (15 metros)

  • Downlink (recepción desde el satélite): 29.410 – 29.450 MHz (10 metros)

Era un modo lineal en dúplex cruzado, lo que significa que transmitías y recibías al mismo tiempo, pero en bandas diferentes. Esto permitía comunicaciones en SSB (voz) o CW (telegrafía) a través del transpondedor del satélite, que retransmitía la señal.

✅ ¿Por qué era tan especial?
  1. Accesible: Se podía operar con equipos HF convencionales, sin necesidad de transceptores VHF/UHF ni antenas direccionales.

  2. Poco Doppler: Las bandas HF sufren mucho menos efecto Doppler que VHF/UHF, lo cual facilitaba el ajuste de frecuencias.

Además, era ideal para recién llegados, especialmente en países donde las licencias de entrada (como la mía en su momento) solo permitían el uso de 15 metros para subir a satélites. Gracias al modo K, ese pequeño permiso se convirtió en una puerta de entrada a la actividad satelital. Bastaba estar atento al pase y escuchar la baliza del satélite.

📚 Curiosidad histórica

El modo K se implementó primero en los satélites RS-10 y RS-11, pero alcanzó su madurez con los RS-12 y RS-13, donde se usaba de forma habitual, e incluso en versiones mixtas como el modo KT (subida en 15 m, bajada en 2 m). Todo ello formaba parte del esfuerzo ruso por acercar la tecnología espacial a la comunidad de radioaficionados mundial, usando tecnologías modestas y prácticas.

📡 Mi setup: vertical para 28 MHz y acoplador de antena MFJ-941E

En mi caso, usaba una vertical de 28 MHz, diseñada originalmente para la banda de 10 metros, que lograba acoplar con la ayuda de un MFJ-941E. Aunque rudimentario, el conjunto funcionaba sorprendentemente bien.

Los satélites pasaban varias veces al día, y aunque la duración de cada pase era breve, las oportunidades de contacto eran reales. La clave estaba en saber escuchar.

Libro de guardia cuando operaba desde Argentina como LW8EPW.

Libro de guardia cuando operaba desde Argentina como LW8EPW.

⏳ A falta de ordenadores… PACIENCIA.

A falta de sistemas informáticos o software avanzado de predicción de órbitas, nos pasábamos horas escuchando la frecuencia de la baliza del satélite. En la frecuencia de bajada (generalmente 29.408 o 29.450 MHz), esperábamos el inconfundible sonido en CW que nos decía: “¡aquí está, sobre nuestras cabezas!”

Esa baliza era mucho más que un tono: era la oportunidad que habíamos estado esperando durante mucho tiempo. Muchos aprendimos a calcular los pases a oído, con cuadernos, mapas, y muchísima paciencia.

Trabajar estos satélites, especialmente en HF, era una experiencia única. En una época sin muchas pantallas ni automatismos, cada contacto logrado suponía una pequeña victoria personal, fruto del esfuerzo, la escucha y el conocimiento de la propagación.

Hacer un QSO a través del RS-12, con una vertical y un acoplador manual, era motivo de auténtica alegría. La emoción de escuchar tu propio eco en la bajada, o de recibir el indicativo lejano de otro operador, -aunque ya lejano- no se ha perdido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.